-Primer
acto: un estudiante de ciencias de la comunicación entra a la oficina de un
general.
-Parece
chiste.
-Si
ya sé, pero no es gracioso.
-Nomás
le falta el gringo y el cantinero.
-Simón.
Mira, el morro es un estereotipo de ciencias de la comunicación que se cree muy
movido y talentoso. El estudiante o licenciado, da igual, es bien ambicioso,
quiere sacar varios proyectos y anda buscando trabajo pero en todos lados lo
rechazan. El general es un general de división para ser preciso, fuera de eso
no hay ningún otro detalle.
-Ok
-El
estudiante es guiado por un soldado raso hasta la puerta de la oficina y luego
lo deja. El estudiante entra nervioso y el general le pide que se siente. En
cuanto se sienta << BAAM! >> se escucha un balazo. El morro pega un
brinquito y voltea preocupado a ambos lados. << No te asustes, es la
práctica de tiro >> le dice el general, << Si me espanté, no estoy
acostumbrado a escuchar tiros >> dice el comunicólogo, << Los
balazos no son para tanto. En este país ya no hay guerras pero de todos modos a
la gente le gusta disparar. La práctica de tiro es opcional y aun así la
mayoría sigue yendo >> dice el general y luego se presentan dándose la
mano. Los nombres son irrelevantes.
-Ok.
-El
par continúa la conversación con los riflazos de fondo << ¿Qué es lo que
quiere hablar conmigo, Señor? No soy un soldado >>, << No tienes
que decirme “Señor”, no eres soldado >> le contesta el general, << Está
bien >>. << Quiero que escribas algo para mí >>, << ¿Qué
cosa? >>, << La historia de mi vida >>, << Puedo hacer
eso, pero, solo por curiosidad ¿por qué no la escribe usted mismo? >>, <<
No soy un buen escritor para empezar, no es requisito para ser general. Además
quiero hacerte un favor. Voy a contarte algo que será una gran historia, puede
ser el impulso que necesitas para empezar tu carrera como periodista >>.
-Ok,
se ve interesante.
-Entonces
el morro periodista empieza a tomar nota en su cuaderno y el general empieza a
contar. << Quiero empezar con una anécdota de mi infancia. Verás, yo no
soy de aquí, sobra decir que ningún soldado lo es. Todos los soldados son
enviados lejos de sus casas, por eso aquí todos somos wachos >>, <<
Ya veo >>, << Esto sucedió en una ciudad muy al sur, en aquel
entonces era casi un pueblo >>.
-¿O
sea que es como la biografía del general?
-No
exactamente, mira, el ruco le empieza a contar que cuando estaba en la primaria
siempre jugaba al trompo con sus compañeros, que siempre ganaba y así. <<
Hasta que mi amigo Chepe llegó con su trompo del otro lado >> dice el
general. El licenciado en comunicación toma nota y pregunta << ¿cómo era
el trompo? >>, << Era más grande que los normales y tenía luces,
pero no se rompía como los que vendían en el centro. Los demás estaban
fascinados con ese trompo, a nadie le importaba quien ganaba, solo querían ver
al chepe hacer trucos con su trompo del otro lado. No sé por qué le tenía tanta
envidia, pero en aquel entonces parecía importante >>, << ¿y qué
pasó después? >>, << Se lo robé. Lo saqué de su mochila un día y se
lo robé. Me lo llevé a mi casa y lo rompí, los destrocé y luego lo metí en una
bolsa y lo enterré en el patio sin que nadie me viera >>, << ¿y
luego? >>, << Luego me sentí bien por unos días, hasta que empecé a
verlo >>, << ¿al trompo? >>, << No, a Chepe. Veía su
sombra en todos lados. No podía estar en paz nunca porque su sombra me vigilaba
>>. Entonces en esa parte se verían las sombras literalmente como con
forma humana o demoniaca, como se ven las sombras de los árboles en las
caricaturas de antes cuando el capítulo es de terror.
-¿Cómo
una mandrágora?
-Hmm,
simón.
-¿Qué
pasa después?
-El
general le dice << No sabía qué hacer y no podía decírselo a nadie, hasta
que se me ocurrió ir a la iglesia. Dios me perdonaría y así nadie se enteraría
>>.
-Está
bien…
-Entonces
el niño se fue a confesar con el padre y
le dice al estudiante << me confesé como lo haría normalmente, empecé
diciendo lo que la mayoría dice siempre y terminé mencionando lo del trompo
como si no tuviera importancia >>, << ¿qué le dijo el padre?
>>, << Nada. Nada acerca del tema. Dijo lo que siempre dice y me
mandó a hacer lo de siempre como si lo que hice no fuera tan grave o como si ni
siquiera le importara lo que haya hecho >>, << probablemente fue lo
segundo >>, << No lo sé pero la verdad es que a mí tampoco me
importaba lo que pensara ese viejo. Cuando salí de la iglesia me sentí bien.
Todo el mundo seguía con su vida y yo no veía la sombra de mi amigo detrás de
los muebles >>, << es una historia bastante curiosa, Señor >>
y << BAAM! >> se escucha una serie de balazos de rifle otra vez.
-Bien.
-Ignoran
los balazos y siguen platicando. El generalísimo le dice que esa historia no es
la que quiere que le escriba, es algo que pasó muchos años después. Le pregunta
<< ¿Sabes qué pasó el 2 de octubre del 68? >>, << Eso no se
olvida. Un profe de la carrera se la llevaba hablando de eso. Nos hizo leer y
hacer un ensayo >>, << Muy bien, entonces dime qué pasó >>, <<
Todo pasó en Tlatelolco en el DF. La versión oficial es que los soldados
detuvieron una revuelta de un grupo de estudiantes que planeaban boicotear las
olimpiadas. Estaban en contra del gobierno. Todo fue muy oscuro, no se sabe
realmente que pasó, ni se sabe cuántos pero… muchos estudiantes murieron ese
día >>, << ¿Por qué murieron? >>, << No lo sé, Señor.
Los mataron >>, << Los mató el ejército. Muchas cosas de ese día
fueron tapadas pero todos saben que esos estudiantes murieron a manos del ejército
>>, << Así es >>, << Yo estuve ahí. Yo sé que pasó ese
día >> le dice. Entonces se ve que en la oficina del general aparece una
sombra.
-¿Cómo
la del Chepe?
-Simón.
-Ok
¿y luego?
-El
general era muy joven y no tenía mucho tiempo siendo soldado así que esa era
una oportunidad para hacer méritos en el ejército, le cuenta. << Nos
llamábamos batallón Olimpia. Nuestro trabajo era mantener la seguridad durante
las olimpiadas que se llevaban a cabo entonces. Era un evento mundial y el
gobierno quería mantener una buena imagen >>, << Me imagino que las
manifestaciones de los estudiantes eran un problema para esa imagen >>, <<
Pensaron que podían acabar con las manifestaciones ese día en la plaza de
Tlatelolco. El plan era que el batallón Olimpia se camuflara como civiles entre
la multitud mientras que el ejército rodeaba la plaza. Nosotros provocaríamos
disturbios para que el ejército pudiera someter a los estudiantes
justificadamente y detener a los líderes del movimiento. Así todos tendríamos una
estrellita más y el presidente estaría contento >>, << Pero el plan
no salió como se pensaba >>, << Es que no había ningún plan, a la
hora de la hora nadie sabía qué hacer. Recuerdo que había un gringo experto en
nosequé que venía a supervisar y asesorar este tipo de operaciones >>, <<
¿Él hizo el plan? >>, << No, pero a nuestros mandos les interesaba
impresionar al gringo así que siempre querían hacerle creer que todo estaba
bajo control y terminaron improvisando la operación >>.
-¿Lo
del gringo fue real?
-Simón.
Todo eso lo supimos después cuando los gringos revelaron esa información.
-Entonces
no hay ninguna gran historia para el periodista.
-Es
que se me olvidó decirte que la historia se lleva a cabo en los noventas. En
ese entonces nada de eso se sabía. Solo imagínatelos con peinados noventeros.
-Oh,
ya veo.
-Volviendo
a la oficina del general, lo que era una sombra ahora se convirtió en varias
sombras dispersas por la habitación.
-Entiendo.
-Ahora
avancemos hasta el mero día en la plaza. Hay un chorro de estudiantes y un
chorro de soldados también. Los del batallón Olimpia intentan alborotar a los
estudiantes pero ellos no seden. El fracaso es inaceptable así que los del
batallón están muy presionados. Los del batallón Olimpia están reunidos en un
edificio aledaño a la plaza, observando desde un piso alto mientras piensan
cómo le van a hacer. El general le dice << Tuve una idea. Me acerqué a la
ventana del cuarto, saqué mi arma y disparé dos veces. Primero a un civil y
luego a un soldado >>. El comunicólogo
está en shock, podría ser porque lo impactó la historia o está pensando en que se va a hacer famoso.
-¡El
general fue el primero en disparar en Tlatelolco!
-Así
es.
-Y
todo el infierno se desató.
-Espera,
todavía falta. El general sigue hablando. << Los soldados estaban
desorganizados, ellos no sabían de la operación y eran demasiados para
controlarlos. Cada quien reaccionó como creyó correcto en ese momento. Algunos
disparaban bala tras bala contra los civiles mientras que otros los ayudaban a
refugiarse de las balas de sus compañeros >>, << ¿Usted que hizo en
ese momento? >>, << Solo me quedé ahí viendo caer a la gente
mientras dejaba de creer en dios >>.
-¡Dios
ha muerto!
-Exacto.
Cuando el general le contaba como veía a la gente morir, el cuarto se llenaba
de más y más sombras.
-Entiendo.
-Nosotros
podemos apreciar las sombras pero ellos no tienen ninguna reacción hacia ellas,
de hecho el escritor está todo feliz y emocionado por la historia. El morro
está tomando notas bien intenso e imaginando su futuro éxito. El general le
dice << Han pasado muchos años desde ese día y ya te imaginas como me ha
ido. Ahora soy general de división y estoy a punto de retirarme. Creo que es
momento de que la gente sepa lo que pasó ese día, por eso te pedí que vinieras
>>, << Tiene razón, Señor. Empezaré a escribir cuanto antes
>>. Después de eso las sombras de la habitación se retiran súbitamente.
-Ok.
-<<
Gracias por venir muchacho, necesitaba quitarme ese peso de encima >>, <<
Gracias a usted por darme esta oportunidad, no lo defraudaré >>. El joven
se levanta de la silla para darle la mano al viejo y << BAAM! >>. El
general guarda su pistola.
-Órale,
está chingona.
-¿Si
verdad?
-La
neta sí, no te madrees pero está chingona.
-Y
terminamos con el general solo en su oficina, disparos de fondo y detrás de él
una pequeña sombra que de alguna manera se asemeja al joven que está tirado en
el suelo.