jueves, 13 de noviembre de 2014

Las mayorías

Tenía  años y estaba en 3° de kinder. Tenía varios amigos con los que jugaba en la escuela. Faltaban como 15 minutos para la hora de recreo pero yo ya estaba afuera, porque había terminado correctamente mis trabajos.
Ser el primero en terminar significaba que no habría nadie en el patio con quien jugar pero aun así me esforzaba por serlo; era un jardín enorme y yo estaba solo. Hasta que salió la niña más fiera y pelionera del salón. La verdad es que no recuerdo su nombre.
Tenía 5 años y no quería estar con niñas. La única mujer con la que jugaba era mi hermana de 10 años, de ahí en fuera solo convivía con niños. Pero ese día estaba solo con la niña a la que solo conocía por perseguir y patear a los niños que la toreaban para que los persiguiera y los pateara. En el patio de recreo, seguía jugando solo o jugaba con ella. No recuerdo como pasó, si fue espontáneo, repentino o gradual. Recuerdo un orgullo  que no me tragué y su despreocupación que nunca se fue. 
Tenía 5 años y estaba jugando con la niña toro. Gobernando el inmenso patio lleno de juegos. Uno a uno recorrimos cada juego hasta que se volvía aburrido. No pudo haber pasado mucho tiempo desde que salí del salón de clases hasta cuando estábamos girando a toda velocidad en el carrousel, pero sentí como si hubiera sido un recreo completo.
Tenía 5 años y estaba platicando con la niña toro. Los juegos más codiciados estaban desocupados pero nosotros estábamos aferrando nuestras manos y piernas a los barrotes del carrousel. La niña toro lo hacía girar más rápido que cualquier niño de la escuela.
Ya casi se terminaba la hora de clase y ella me dijo que cuando salieran los otros niños, podríamos seguir jugando en el carrousel y que no me haría daño como a los demás. Yo también aporte algo en el trato pero no estoy seguro que fue, aunque no importa porque nunca se dio la oportunidad de que yo cumpliera mi parte.
Tenía 5 años y era la hora de recreo. Mis amigos me miraron, luego me miraron las otras niñas. Mis amigos corrieron hacia los juegos que acostumbrábamos ocupar. Las niñas se subieron al carrousel como piratas y de alguna forma se aseguraron de hacerme notar que no pertenecía ahí. Se aseguraron de hacerle saber a la niña toro que era su responsabilidad bajarme porque era su culpa que yo estuviera en primer lugar.
Le recordé nuestro trato, ella me miró y luego volteó a ver a las niñas. Enseguida un pequeño empujón y la fuerza centrífugaa se encargó de llevarme a las piedras. Mis manos y rodillas sangraban, pero solo un poco.

Tenía 5 años, también tenía dudas que se fueron y volvieron constantemente con los años. Pero en ese momento a solas con las rodillas raspadas caía un pequeño cincelazo en mi cerebro como si fuera un pequeño bloque de mármol gris.

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miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Qué tal está para un cómic?


-Primer acto: un estudiante de ciencias de la comunicación entra a la oficina de un general.
-Parece chiste.
-Si ya sé, pero no es gracioso.
-Nomás le falta el gringo y el cantinero.
-Simón. Mira, el morro es un estereotipo de ciencias de la comunicación que se cree muy movido y talentoso. El estudiante o licenciado, da igual, es bien ambicioso, quiere sacar varios proyectos y anda buscando trabajo pero en todos lados lo rechazan. El general es un general de división para ser preciso, fuera de eso no hay ningún otro detalle.
-Ok
-El estudiante es guiado por un soldado raso hasta la puerta de la oficina y luego lo deja. El estudiante entra nervioso y el general le pide que se siente. En cuanto se sienta << BAAM! >> se escucha un balazo. El morro pega un brinquito y voltea preocupado a ambos lados. << No te asustes, es la práctica de tiro >> le dice el general, << Si me espanté, no estoy acostumbrado a escuchar tiros >> dice el comunicólogo, << Los balazos no son para tanto. En este país ya no hay guerras pero de todos modos a la gente le gusta disparar. La práctica de tiro es opcional y aun así la mayoría sigue yendo >> dice el general y luego se presentan dándose la mano. Los nombres son irrelevantes.
-Ok.
-El par continúa la conversación con los riflazos de fondo << ¿Qué es lo que quiere hablar conmigo, Señor? No soy un soldado >>, << No tienes que decirme “Señor”, no eres soldado >> le contesta el general, << Está bien >>. << Quiero que escribas algo para mí >>, << ¿Qué cosa? >>, << La historia de mi vida >>, << Puedo hacer eso, pero, solo por curiosidad ¿por qué no la escribe usted mismo? >>, << No soy un buen escritor para empezar, no es requisito para ser general. Además quiero hacerte un favor. Voy a contarte algo que será una gran historia, puede ser el impulso que necesitas para empezar tu carrera como periodista >>.
-Ok, se ve interesante.
-Entonces el morro periodista empieza a tomar nota en su cuaderno y el general empieza a contar. << Quiero empezar con una anécdota de mi infancia. Verás, yo no soy de aquí, sobra decir que ningún soldado lo es. Todos los soldados son enviados lejos de sus casas, por eso aquí todos somos wachos >>, << Ya veo >>, << Esto sucedió en una ciudad muy al sur, en aquel entonces era casi un pueblo >>.
-¿O sea que es como la biografía del general?
-No exactamente, mira, el ruco le empieza a contar que cuando estaba en la primaria siempre jugaba al trompo con sus compañeros, que siempre ganaba y así. << Hasta que mi amigo Chepe llegó con su trompo del otro lado >> dice el general. El licenciado en comunicación toma nota y pregunta << ¿cómo era el trompo? >>, << Era más grande que los normales y tenía luces, pero no se rompía como los que vendían en el centro. Los demás estaban fascinados con ese trompo, a nadie le importaba quien ganaba, solo querían ver al chepe hacer trucos con su trompo del otro lado. No sé por qué le tenía tanta envidia, pero en aquel entonces parecía importante >>, << ¿y qué pasó después? >>, << Se lo robé. Lo saqué de su mochila un día y se lo robé. Me lo llevé a mi casa y lo rompí, los destrocé y luego lo metí en una bolsa y lo enterré en el patio sin que nadie me viera >>, << ¿y luego? >>, << Luego me sentí bien por unos días, hasta que empecé a verlo >>, << ¿al trompo? >>, << No, a Chepe. Veía su sombra en todos lados. No podía estar en paz nunca porque su sombra me vigilaba >>. Entonces en esa parte se verían las sombras literalmente como con forma humana o demoniaca, como se ven las sombras de los árboles en las caricaturas de antes cuando el capítulo es de terror.
-¿Cómo una mandrágora?
-Hmm, simón.
-¿Qué pasa después?
-El general le dice << No sabía qué hacer y no podía decírselo a nadie, hasta que se me ocurrió ir a la iglesia. Dios me perdonaría y así nadie se enteraría >>.
-Está bien…
-Entonces el niño se fue a confesar con el padre  y le dice al estudiante << me confesé como lo haría normalmente, empecé diciendo lo que la mayoría dice siempre y terminé mencionando lo del trompo como si no tuviera importancia >>, << ¿qué le dijo el padre? >>, << Nada. Nada acerca del tema. Dijo lo que siempre dice y me mandó a hacer lo de siempre como si lo que hice no fuera tan grave o como si ni siquiera le importara lo que haya hecho >>, << probablemente fue lo segundo >>, << No lo sé pero la verdad es que a mí tampoco me importaba lo que pensara ese viejo. Cuando salí de la iglesia me sentí bien. Todo el mundo seguía con su vida y yo no veía la sombra de mi amigo detrás de los muebles >>, << es una historia bastante curiosa, Señor >> y << BAAM! >> se escucha una serie de balazos de rifle otra vez.
-Bien.
-Ignoran los balazos y siguen platicando. El generalísimo le dice que esa historia no es la que quiere que le escriba, es algo que pasó muchos años después. Le pregunta << ¿Sabes qué pasó el 2 de octubre del 68? >>, << Eso no se olvida. Un profe de la carrera se la llevaba hablando de eso. Nos hizo leer y hacer un ensayo >>, << Muy bien, entonces dime qué pasó >>, << Todo pasó en Tlatelolco en el DF. La versión oficial es que los soldados detuvieron una revuelta de un grupo de estudiantes que planeaban boicotear las olimpiadas. Estaban en contra del gobierno. Todo fue muy oscuro, no se sabe realmente que pasó, ni se sabe cuántos pero… muchos estudiantes murieron ese día >>, << ¿Por qué murieron? >>, << No lo sé, Señor. Los mataron >>, << Los mató el ejército. Muchas cosas de ese día fueron tapadas pero todos saben que esos estudiantes murieron a manos del ejército >>, << Así es >>, << Yo estuve ahí. Yo sé que pasó ese día >> le dice. Entonces se ve que en la oficina del general aparece una sombra.
-¿Cómo la del Chepe?
-Simón.
-Ok ¿y luego?
-El general era muy joven y no tenía mucho tiempo siendo soldado así que esa era una oportunidad para hacer méritos en el ejército, le cuenta. << Nos llamábamos batallón Olimpia. Nuestro trabajo era mantener la seguridad durante las olimpiadas que se llevaban a cabo entonces. Era un evento mundial y el gobierno quería mantener una buena imagen >>, << Me imagino que las manifestaciones de los estudiantes eran un problema para esa imagen >>, << Pensaron que podían acabar con las manifestaciones ese día en la plaza de Tlatelolco. El plan era que el batallón Olimpia se camuflara como civiles entre la multitud mientras que el ejército rodeaba la plaza. Nosotros provocaríamos disturbios para que el ejército pudiera someter a los estudiantes justificadamente y detener a los líderes del movimiento. Así todos tendríamos una estrellita más y el presidente estaría contento >>, << Pero el plan no salió como se pensaba >>, << Es que no había ningún plan, a la hora de la hora nadie sabía qué hacer. Recuerdo que había un gringo experto en nosequé que venía a supervisar y asesorar este tipo de operaciones >>, << ¿Él hizo el plan? >>, << No, pero a nuestros mandos les interesaba impresionar al gringo así que siempre querían hacerle creer que todo estaba bajo control y terminaron improvisando la operación >>.
-¿Lo del gringo fue real?
-Simón. Todo eso lo supimos después cuando los gringos revelaron esa información.
-Entonces no hay ninguna gran historia para el periodista.
-Es que se me olvidó decirte que la historia se lleva a cabo en los noventas. En ese entonces nada de eso se sabía. Solo imagínatelos con peinados noventeros.
-Oh, ya veo.
-Volviendo a la oficina del general, lo que era una sombra ahora se convirtió en varias sombras dispersas por la habitación.
-Entiendo.
-Ahora avancemos hasta el mero día en la plaza. Hay un chorro de estudiantes y un chorro de soldados también. Los del batallón Olimpia intentan alborotar a los estudiantes pero ellos no seden. El fracaso es inaceptable así que los del batallón están muy presionados. Los del batallón Olimpia están reunidos en un edificio aledaño a la plaza, observando desde un piso alto mientras piensan cómo le van a hacer. El general le dice << Tuve una idea. Me acerqué a la ventana del cuarto, saqué mi arma y disparé dos veces. Primero a un civil y luego a un soldado >>. El  comunicólogo está en shock, podría ser porque lo impactó la historia o  está pensando en que se va a hacer famoso.
-¡El general fue el primero en disparar en Tlatelolco!
-Así es.
-Y todo el infierno se desató.
-Espera, todavía falta. El general sigue hablando. << Los soldados estaban desorganizados, ellos no sabían de la operación y eran demasiados para controlarlos. Cada quien reaccionó como creyó correcto en ese momento. Algunos disparaban bala tras bala contra los civiles mientras que otros los ayudaban a refugiarse de las balas de sus compañeros >>, << ¿Usted que hizo en ese momento? >>, << Solo me quedé ahí viendo caer a la gente mientras dejaba de creer en dios >>.
-¡Dios ha muerto!
-Exacto. Cuando el general le contaba como veía a la gente morir, el cuarto se llenaba de más y más sombras.
-Entiendo.
-Nosotros podemos apreciar las sombras pero ellos no tienen ninguna reacción hacia ellas, de hecho el escritor está todo feliz y emocionado por la historia. El morro está tomando notas bien intenso e imaginando su futuro éxito. El general le dice << Han pasado muchos años desde ese día y ya te imaginas como me ha ido. Ahora soy general de división y estoy a punto de retirarme. Creo que es momento de que la gente sepa lo que pasó ese día, por eso te pedí que vinieras >>, << Tiene razón, Señor. Empezaré a escribir cuanto antes >>. Después de eso las sombras de la habitación se retiran súbitamente.
-Ok.
-<< Gracias por venir muchacho, necesitaba quitarme ese peso de encima >>, << Gracias a usted por darme esta oportunidad, no lo defraudaré >>. El joven se levanta de la silla para darle la mano al viejo y << BAAM! >>. El general guarda su pistola.
-Órale, está chingona.
-¿Si verdad?
-La neta sí, no te madrees pero está chingona.

-Y terminamos con el general solo en su oficina, disparos de fondo y detrás de él una pequeña sombra que de alguna manera se asemeja al joven que está tirado en el suelo.


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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Proyecto de cortometraje

La Mano
Por César Manuel Gerardo Navarro

Escenario: un cuarto oscuro de maso menos 5x5 metros. Hay una lámpara spotlight en el centro del techo que ilumina una mesa para jugar póker y 4 sillas. La oscuridad no permite distinguir casi nada fuera de la mesa y las sillas.

Personajes
·         Dealer: Hombre de mediana o avanzada edad vestido con el traje tradicional de dealer.
·         Corrupto: Hombre de mediana edad vestido con saco y corbata. También porta accesorios como reloj o anillos.
·         Ciudadano: Adulto joven vestido con ropa casual. El actor ideal para este rol sería Ryan Gosling.
·         Mujer: mujer de mediana edad con ropa casual.
·         Niño: niño cualquiera de aproximadamente 10 años.

Escena 1

El Dealer está en centro de la habitación cuando el resto de los personajes entran al cuarto encabezados por el Corrupto. El Corrupto de adelanta y saluda de abrazo al Dealer denotando cierta familiaridad entre ellos. En el momento justo del abrazo el Corrupto le susurra algo al oído.

         CORRUPTO
Dame una buena mano

El Dealer le lanza una mirada de desconfianza al Corrupto mientras todos los jugadores se sientan en sus respectivas sillas. El Ciudadano y el Corrupto quedan sentados frente a frente.

Escena 2

El Dealer se recorre las mangas de la camisola y abre un paquete nuevo de cartas.

         DEALER
     Estamos a punto de empezar la partida. Las reglas aplican igual para todos.

El Dealer reparte.

Escena 3

Todos los jugadores ponen su apuesta en el centro excepto el Niño.

         NIÑO
     ¿Yo también tengo que pagar?

El Dealer asiente con la cabeza

         DEALER
     Todos tienen que pagar para poder jugar.

El Niño paga

Escena 4

El juego comienza y el Ciudadano se muestra serio, da la impresión de que sabe lo que hace pero sin verse demasiado confiado. La Mujer y el Niño se ven nerviosos, miran fijamente al Ciudadano y repiten lo que él hace. Cuando el Ciudadano sube la apuesta ellos también lo hacen.

El Corrupto sube la apuesta y se mantiene relajado, no se nota nervioso y hasta parece que lo está disfrutando.

En una toma desde otro ángulo se alcanza apreciar que el corrupto tiene una carta bajo la manga.

Escena 5

El Dealer y el Corrupto siguen subiendo la apuesta y la Mujer y el Niño hacen lo mismo después de lanzar unas miradas de complicidad al Ciudadano. El Ciudadano se empieza a poner nervioso.

El Corrupto sube la apuesta una vez más y los otros jugadores ya no tienen más fichas para igualar la apuesta. El ciudadano empieza a sudar.

Escena 6

         DEALER
     Si ya no tienen más fichas pueden igualar la apuesta con algo del mismo valor si los demás jugadores están de acuerdo.
         CPRRUPTO
     Por mi está bien.

         DEALER
     ¿Tienen algo con que igualar?

         NIÑO
     Solo tengo esto.

El  Niño se saca unas fichas de la bolsa y las pone en el centro. Se puede observar que las fichas que pone tienen símbolos de libros, un diploma y un birrete.
    
         DEALER
     Apuesta con su educación, es suficiente.

         CIUDADANO
     Entonces yo apuesto mi economía.

         MUJER
     Yo mi salud.

La Mujer y el Ciudadano ponen fichas en el centro con símbolos cruz roja, medicina, dinero, trabajo, etc.

Escena 7

         DEALER
     Muy bien, muestren sus cartas.

Todos muestran sus cartas.
Vemos que el Corrupto tiene una muy buena mano y una sonrisa de satisfacción. El ciudadano tiene una muy mala mano y el Corrupto suelta un alarido como en burla y se prepara para recoger las fichas.

         DEALER
     El joven es el ganador.

El Corrupto voltea a ver sorprendido al niño que tiene una sonrisa traviesa y una mano superior a la del Corrupto.

Escena 8

El Niño toma las fichas y les devuelve a la Mujer y al Ciudadano las fichas que eran de ellos originalmente. La Mujer y el Ciudadano felicitan al Niño y se van juntos de forma fraternal.

Escena 9

El Corrupto se ve serio y decepcionando viendo fijamente hacia la mesa y negando levemente con la cabeza.

Escena 10

El Niño vuelve y le extiende la mano al Corrupto, él le da la mano conmovido y lo acompaña mientras salen de cuadro.

         NIÑO
     ¡Espérennos!


Roll credits.


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